INTRODUCCIÓN A LAS CARTAS

A LOS CORINTIOS

 


 

Tema 1: Fundación de la comunidad

 

Tema 2. Las cartas a los corintios

 

Tema 3: Problemas de la correspondencia

 

Tema 4: Esquema de la primera carta

 

 

 

Canal de Corinto que comunica  el mar

Egeo con el Adriático

 

 

TEMA 1: FUNDACIÓN DE LA IGLESIA DE CORINTO

  

A) Llegada de Pablo a Corinto

"Después de esto Pablo dejó Atenas y se fue a  Corinto" (Hch 18,1). El segundo viaje misionero de San Pablo culmina con la fundación de la comunidad de Corinto, la más importante y compleja de todas las fundadas por Pablo.

Su llegada tuvo lugar en circunstancias enormemente penosas. Pablo estaba solo y desanimado tras su fracaso en Atenas. Su primer recorrido por las calles de Corinto no pudo por menos que bajarle aún más los ánimos al descubrir la podredumbre de aquella ciudad famosa en el mundo entero por la corrupción de sus costumbres. En su abatimiento llegaría a pensar que en aquel ambiente de lujuria era imposible que brotase esa flor tan delicada de la santidad cristiana.

Se refugió en casa de sus amigos Áquila y Prisca. Áquila era tejedor de tiendas, lo mismo que Pablo, y así juntos ejercían el mismo oficio.

Sus primeras visitas a la sinagoga tampoco fueron como para animarle mucho. "Cada sábado en la sinagoga discutía y se esforzaba por convencer  a judíos y griegos" (Hch 18,4). Pero encontró una fuertísima oposición en la sinagoga, que le llevó a romper definitivamente con ella y marginándose así aún más. "Como ellos se opusieron y profirieron blasfemias, sacudió sus vestidos (en señal de ruptura) y les dijo: 'Vuestra sangre recaiga sobre vuestra cabeza; yo soy inocente." (Hch 18,6).

Pablo ha tocado fondo. Pero ahora ya el Señor empieza a levantarle. Los nubarrones se alejan y comienza una nueva primavera en su apostolado. Para empezar, regresan de Tesalónica sus queridos Silas y Timoteo. Ya no está solo. Traen muy buenas noticias. La visita que Pablo hizo a Macedonia está dando frutos, "no fue estéril" (1 Ts 2,1). "Vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo" (1 Ts 2,20). "Nos acaba de llegar de ahí Timoteo y nos ha traído buenas noticias de vuestra fe y de vuestra caridad, y dice que conserváis siempre mi recuerdo y que deseáis verme, como yo a vosotros. Así pues, hermanos, hemos recibido de vosotros un gran consuelo, motivado por vuestra fe, en medio de todas nuestras congojas y tribulaciones. Ahora sí que vivimos, pues permanecéis firmes en el Señor. Y ¿cómo podremos agradecer a Dios por vosotros, por todo el gozo que por causa vuestra experimentamos ante nuestro Dios? (1 Ts 3,6-9).

"Ahora sí que vivimos". Esto sí que es vida. Precioso suspiro de un hombre que se ha sentido tan hundido en la depresión. "Vuestras buenas noticias me dan vida". El Señor empieza a consolar también por otros medios a su siervo atribulado. Vuelven a hacerse presentes aquellos fenómenos carismáticos que tanto animaban a San Pablo. "El Señor dijo a Pablo durante la noche en una visión: 'No tengas miedo porque yo estoy contigo y nadie te pondrá la mano encima para hacerte mal, pues tengo yo un pueblo numeroso en esta ciudad'" (Hch 18, 9-10). Esta palabra disipa sus temores. El Espíritu Santo ha estado trabajando los corazones de muchas personas antes de que Pablo llegara. Hay ya un pueblo numeroso trabajado por la gracia. Pablo va a encontrar un terreno ya preparado.

Y comienzan las primeras conversiones. ¡Cómo se recuerdan siempre los primeros frutos, los primeros amigos en una ciudad! Tito Justo, Crispo el jefe de la sinagoga, y muchos más. Aunque Lucas apenas cuenta ningún hecho concreto de la larga estancia de Pablo un año y seis meses en Corinto, por las cartas a los Corintios sabemos algo de la explosión de dones carismáticos que favoreció la evangelización de Pablo en Corinto. "Mi palabra y mi predicación fueron una demostración del Espíritu Santo y su poder, para que vuestra fe se fundara no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios" (1 Co 2,5). "No con sabiduría carnal, sino con gracia de Dios". Estas frases aluden a los milagros, las curaciones y signos que acompañaron la predicación de Pablo. "Las características del apóstol se vieron cumplidas entre vosotros: paciencia perfecta en los sufrimientos y también señales, prodigios y milagros" (2 Co 12,12).

Probablemente durante esta visita a Corinto fue cuando se escribió el primer texto del Nuevo Testamento, la Primera carta a los Tesalonicenses, escrita por Pablo a Tesalónica desde Corinto, cuando le llegaron las buenas noticias de que la comunidad de Tesalónica marchaba muy bien.

 

B) Cronología de la visita

Hay dos datos que nos ayudan a fechar la primera visita de Pablo a Corinto y la fundación de la Iglesia. Por una parte se nos dice que acababan de llegar a Corinto Áquila y Prisa, judíos romanos expulsados  de Roma por el emperador Claudio. Este decreto de expulsión, del que nos habla el historiador romano Suetonio, debió tener lugar el año 49 o 50 de nuestra era.

Por otra parte sabemos que durante la visita de Pablo el gobernador romano de la ciudad era Junio Galión -hermano de Séneca- (Hch 18,12). En Delfos se ha encontrado un texto en el que se menciona a Junio Galión como gobernador de Acaya. Esta carta está fechada el año 52 y está dirigida al inmediato sucesor de Galión. Por tanto Galión había sido gobernador desde la primavera del 51 a la del 52. Probablemente Pablo fue presentado ante Galión en la primavera del 51, a poco de haber Galión comenzado su mandato. Con un pequeño margen de error podemos fechar los dieciocho meses de estancia de Pablo en Corinto entre los años 49 y 51.

Texto de Hechos sobre el gobernador Galión Lugar donde se halló la inscripción

Algunos, como Gnilka, tienden a fechar este viaje primero de Pablo a Macedonia y Acaya en una época anterior a la reunión de los apóstoles en Jerusalén, y enclavarla en los 14 años misioneros de Pablo que anteceden a su segunda subida a Jerusalén. Como la reunión apostólica se fecha en el año 47, la fundación de la comunidad corintia sería anterior y habría que situarla hacia el año 45. Para  esto Gnilka debe retrasar el encuentro de Pablo con Galión, que ciertamente tuvo lugar en el año 50-51, a la segunda visita de Pablo a Corinto. Con ello Gnilka se distancia de Hechos, que claramente fijan este encuentro en la primera visita de Pablo a la ciudad (Hch 18,1-18).

Inscripción de Delfos Fechación de la visita de Pablo

Cortesía del profesor Francisco Ramírez Fueyo

 

C) La ciudad de Corinto

Ruinas con el Akrocorinto al fondo

Mapa de Grecia

Situada en el emplazamiento más estratégico de toda Grecia, en el istmo que une el Peloponeso (ver el mapa) con la Grecia continental, es el cruce de carreteras y de mares. Todo el istmo estaba dominado por una gran fortaleza, el Ackrocorinto, la llave del Peloponeso. Como dice el geógrafo Estrabón: el cerrojo de Grecia.

La ciudad había sido totalmente destruida por los romanos después de su conquista el año 146 antes de Cristo. Cien años más tarde, sobre las ruinas, Julio César había mandado construir una colonia romana: Laus Julia Corinthus. Pronto se agregaron muchos habitantes a los colonos, procedentes de toda Grecia y del Oriente, y se formó una populosa ciudad, medio griega, medio romana, que alcanzó la cifra de medio millón de habitantes. Ciudad comercial y marítima, fue un emporio de riqueza y prosperidad.

Excavación de una calle en Corinto

El Akrocorinto, la ciudadela, era un lugar consagrado a Afrodita, la diosa del amor, de quien se esperaba la fecundidad por medio de ritos sexuales típicos de las religiones orientales. Al servicio del templo, en casitas extendidas por los jardines del monte, vivían más de mil prostitutas sagradas, que gozaban de un status social muy elevado. Aparte en el barrio de los marineros había otra prostitución menos dignificada, que producía secuelas de enfermedades venéreas, hasta el punto de que en griego la sífilis era conocida como el "mal de Corinto", y para los griegos "corintizar" significaba "fornicar". Hasta este punto se había llegado a identificar el libertinaje sexual con la ciudad de Corinto.

Y la prostitución sagrada de los templos estaba dignificada. Aquellas prostitutas eran como sacerdotisas del amor. Según consta en inscripciones hasta tenían derecho a un lugar reservado en los teatros.

La carta a los Romanos la escribió San Pablo desde Corinto (no en esta primera visita, sino en otra posterior). ¿Cómo no relacionar con lo que Pablo estaba viendo en Corinto al escribir esta carta, su tremenda diatriba contra la inmoralidad del paganismo (esa que se exalta hoy día tanto en los escritos de Terenci Moix o de Vicent)?  "Lo entregó Dios a pasiones infames, pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia hombre con hombre, recibiendo en sí mismo el pago merecido por su extravío... Llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad; henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad. Chismosos, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, insensatos, desleales, desaforados, despiadados... (Rm 1. 26-31).

A la luz de este desenfreno sexual, se entenderán las palabras que Pablo dirige a los corintios exhortándoles a la castidad. Sabía muy bien el tipo de excesos a los que se habían entregado antes de su conversión. "Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el reino de los cielos. Y tales fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados" (1 Co 6, 9-11). Entre la primera comunidad había gente que había llevado una vida muy desordenada. Y tenían el peligro de recaer otra vez, dado el ambiente de la ciudad.

La costumbre de la prostitución sagrada que los corintios conocían tan bien, les ayudaría a comprender las motivaciones que da Pablo para huir de la fornicación. "¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Y ¿había yo de tomar los miembros de Cristo y hacerlos miembros de prostitución? De ningún modo. ¿No sabéis que quien se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? ... Huid de la fornicación... ¿No sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo que está en vosotros y que habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis? ¡Habéis sido bien comprados! ¡Glorificad a Dios en vuestros cuerpos! (1 Co 6,19). ¡Cómo resonaría esta invitación a dar gloria a Dios por la pureza del cuerpo en medio de la sordidez de aquel gran burdel que era la ciudad de Corinto!

Además del templo de Afrodita, del que ya hemos hablado, había otro gran templo a Apolo, del que todavía e conservan grandes columnas dóricas, y otros seis santuarios a otras tantas divinidades griegas, y otros cinco a los dioses del Oriente. En estos recintos se tenían los famosos banquetes sagrados que plantearán a los corintios un famoso caso de conciencia que Pablo resolverá en su primera carta (1 Co 10, 20-22).

 

D) La situación social de Corinto

Una ciudad como Corinto debería tener una estructura social en la que abundasen los esclavos y el proletariado urbano desarraigado. Por el istmo cruzaban los navíos gracias a un ingenio que los levantaba en alto y los hacía rodar sobre troncos de árboles. Nerón pensó hacer un canal a lo largo de estos 7 kilómetros, pero este proyecto no llegó a realizarse hasta el sigo XIX. Mientras tanto imaginemos los miles de esclavos y obreros que tirando de cuerdas empujaban los navíos sobre los troncos desde las orillas del Egeo hasta el Adriático.

Una vez más, como en Antioquía y en Filipos, va a ser sobre todo entre esta población desarraigada de los pobres, donde el evangelio va a ejercer todo su poder de fascinación. Por eso cuando algunos de los corintios empezaban a presumir un poco, San Pablo les bajaba los humos recordándoles cuál era su condición. "Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados. No hay muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo para confundir a lo fuerte. Lo plebeyo y lo despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada a lo que es. Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios" (1 Co 1,22.28).

Los adjetivos usados para describir la comunidad cristiana de Corinto no resultan muy ilustres: lo necio, lo débil, lo plebeyo, lo despreciable, lo que no es...

No faltaban algunas personas de mejor posición, aunque parece ser que la comunión de bienes propuesta por el apóstol nunca llegó a realizarse. Pablo tendrá que reprender a los corintios porque "mientras unos pasan hambre, otros se embriagan" (1 Co 11,21). La ostentación de unos avergonzaba "a los que no tenían".

En un principio el mismo Pablo tuvo que pasar necesidad en Corinto y ponerse a trabajar como curtidor.  "Hasta el presente pasamos hambre, sed, desnudez... nos fatigamos trabajando con nuestras manos... (1 Co 4,11-12). La ayuda económica de los fieles de Filipo que le fue entregada por Timoteo y Silas (2 Co 11,9) le ayudó para poder dedicar menos tiempo al trabajo manual y más tiempo a la evangelización.

Sin embargo pasado el tiempo se incorporaron a la comunidad algunas personas pudientes. Quizás esos mismos que se daban las grandes comilonas mientras otros pasaban hambre. La organización de la colecta para los pobres de Jerusalén, hace que Pablo se dirija a los corintios exhortándoles a la generosidad, y dando entender que algunos podían dar mucho más de lo que estaban dando. En conjunto Pablo estima que las posibilidades de los corintios eran mayores que las de los macedonios. Estos últimos habían dado "desbordando su rebosante alegría y su extrema pobreza" (2 Co 8,2), "por encima de sus posibilidades". El sentido de la exhortación y del agravio comparativo que hace Pablo cuando trae a colación el ejemplo de los macedonios, es decirles a los corintios: "Vosotros podéis dar más que ellos, no vayáis a dar menos" (Ver todo el cap. 8 de la segunda carta a los corintios).

 

E) Luces de la comunidad corintia

En un balance de luces y sombras de la comunidad corintia, habría que empezar constatando los elementos positivos de aquella comunidad tan compleja.

En primer lugar, ya para cuando Pablo escribe su primera carta la comunidad ha crecido de modo sorprendente. En cinco años el número de los hermanos se ha multiplicado. Tras la ida de Pablo otros misioneros han ido fortaleciendo a la naciente comunidad. Sobre el cimiento que Pablo había puesto, la casa se ha seguido levantando (1 Co 3,10). Sobre el campo en que Pablo plantó, ha crecido la cosecha (1 Co 3,6). La comunidad se compara con una construcción que se va levantando o con un campo en el que crece la cosecha. "Vosotros sois edificación de Dios, campo de Dios" (1 Co 3,9).

En el crecimiento de esta comunidad había tenido buena parte un tal Apolo, judío de Alejandría, hombre culto y sensible, con una personalidad muy atractiva. Algunos piensan que había sido discípulo del Bautista. En Alejandría había una escuela de teología judía que trataba de dialogar con la filosofía griega de la época.

Un hombre tan culto fue muy útil al llegar a Corinto. "Una vez allí fue de gran provecho, con el auxilio de la gracia, a los que había creído, pues vigorosamente refutaba a los judíos en público, demostrando por las Escrituras que el Cristo era Jesús (Hch 18, 27-28).

Quizás el rasgo más sobresaliente de la comunidad corintia era su riqueza de carismas. "En Cristo habéis sido enriquecidos en todo, en toda palabra, en todo conocimiento, en la medida que se ha consolidado entre vosotros el testimonio de Cristo. Así que ya nos os falta ninguna gracia a los que esperáis la Revelación de nuestro Señor Jesucristo" (1 Co 1,5-7).

Las oraciones eran muy participadas y eufóricas, aunque con el peligro de una cierta confusión y exaltación excesiva. Había una tendencia a querer hablar todos a la vez, y por eso Pablo les advierte que hablen por turno (1 Co 14, 27.31), y que no tengan reparo a que haya espacios de silencio en la asamblea (1 Co 14, 28).

La comunidad corintia era para Pablo una carta de recomendación "conocida y leída por todos los hombres" (2 Co 3,3), y él como fundador estaba muy orgulloso de ellas, aunque le dieron muchísimos disgustos. Es sin duda la comunidad que más problemas le causó. Aunque eran inconstantes y vanidosos reaccionaron muy bien tras las reprensiones de Pablo, y castigaron a los que le habían injuriado.

Según consta por la carta algunos hermanos habían discutido la autoridad de Pablo, y le habían atacado duramente, criticando que cambiaba demasiado de planes (2 Co 1,17), que tenía poca ilustración, que su presencia física era poco atractiva, que no hablaba muy bien, que era severo en sus cartas (2 Co 10,10). Pero después se arrepintieron y le pidieron perdón y esto le dio mucha alegría a Pablo. 

"El Dios que consuela a los humillados nos consoló con la llegada de Tito, que nos contó el consuelo que le habíais dado, comunicándonos que me echáis de menos, y que os pesa cómo os habéis portado conmigo, y que me apreciáis mucho. Todo eso me ha llenado de alegría" (2 Co 7,6). Mirad el fruto que ha producido entre vosotros esa tristeza que tenéis según Dios (por haberme ofendido). ¡Qué interés y qué disculpas, qué enojo (contra el que me ofendió), qué añoranza, qué celo, qué castigo! (1 Co 7,11).

Pablo podía presumir ante los macedonios de la generosidad de los corintios en sus colectas que hacía para los pobres de Jerusalén (2 Co 9,2). Por eso les exhorta: "Del mismo modo que sobresalís en todo: tenéis mucha fe, habláis muy bien, sois muy cultos, se os ve muy interesados y abundáis en el amor que os he comunicado, sobresalid también en generosidad a la hora de dar dinero" (2 Co 3,7).

 

G) Sombras de la comunidad de Corinto

Son quizás muchas más las sombras que las luces, pero de alguna manera no son sino la otra cara de sus virtudes. Por lo pronto ya en la primera carta aparece la comunidad dividida en facciones rivales. Unos son de Pablo, otros de Apolo, otros de Pedro (1 Co 1,12). Y la culpa de la división no la tenían ni Apolo, ni Pablo, ni Cefas, sino los que se servían de ellos para fomentar sus propios protagonismos y agresividades. Pablo nunca culpa Apolo de los desaguisados que sus seguidores hacían en su nombre. Habla de él siempre en términos de elogio, y lo mismo hace Lucas (Hch 18,24-28; 1 Co 1,12; 3,4-6; 4,6; 16,12).

Bajo estas etiquetas podemos distinguir más bien bandos ideológicos que responden en el fondo a diferencias entre culturas y clases sociales. Bajo la etiqueta de Cefas se agrupan los del partido judaizante; bajo la etiqueta de Apolo se agrupan las personas más cultas y las que presumían de "espirituales".

Es sobre todo contra estos últimos contra quienes va dirigida la primera carta, y por eso nos extenderemos un poco en explicar la naturaleza de esta ideología. Probablemente se trata de miembros de la comunidad más cultos y de mejor posición económica, que se habían impuesto en la masa de la comunidad compuesta sobre todo de proletarios. Esta clase más culta y refinada no se identificaba fácilmente con Pablo, un trabajador manual, predicador de la cruz de Cristo, despreciador de la sabiduría del mundo. Sintonizarían mejor con Apolo, un hombre más filósofo y más "mundano".

Se abre paso en la comunidad una tendencia  iluminista. Estos carismáticos presumen de estar en posesión del espíritu y de haber alcanzado el estado de "perfectos" (1 Co 2,6), de ser "espirituales" (1 Co 3,1-4). Tenían una tendencia gnóstica, es decir ponían la perfección del hombre en la gnosis o conocimiento. Uno era tanto más persona cuanto más culto era, y con eso despreciaban a la gente ignorante y sencilla.

Frente a esta tendencia gnóstica Pablo va a resaltar en esta carta el primado del amor sobre el conocimiento. Eres tanto más persona no cuanto más sabes, sino cuanto más amas. "El conocimiento hincha, pero el amor construye" (1 Co 8,1). "Dios ha escogido lo plebeyo" (1 Co 1,28). "Aunque conociera todos los misterios, y tuviera toda la ciencia, si no tengo amor, no valgo nada" (1 Co 13,2). "Desaparecerá la ciencia, porque parcial es nuestra ciencia... Cuando venga lo perfecto desaparecerá esta ciencia nuestra provisional" (1 Co 13, 9-10). En cambio "el amor no pasa nunca". Frente a todo gnosticismo, Pablo coloca la perfección del hombre en la línea del amor y no en la del conocimiento.

La tendencia iluminista del partido de Apolo, con su carga de orgullo y desprecio a los débiles, tenía como consecuencia un falso concepto de libertad. Continuamente tienen en los labios: "Todo es lícito". Nosotros somos personas modernas, liberadas de prejuicios anticuados. El liberalismo moral del que hacen gala y con el que desprecian a espíritus más débiles que tienen escrúpulo en hacer ciertas cosas.

Pablo dictamina que si esa libertad que deriva de una conciencia más amplia, "sirve de escándalos a los  miembros de la comunidad más débiles -más escandalizables- (1 Co 8,9), y hacen que "se pierdan los débiles por quienes murió Cristo" (1 Co 8,11), ya no es la libertad de Cristo. La verdadera libertad de Cristo es "hacerse siervo de todos, para ganarles a todos" (1 Co 9,19), ceder a los escrúpulos de los débiles para ganarlos a Cristo, y no servirnos de nuestra conciencia más amplia para comodidad nuestra.

Llevados de esta libertad los "espirituales" llegaban a justificar hasta la prostitución y todo libertinaje sexual. Argumentaban que el sexo era una necesidad fisiológica como la del comer. Podemos desahogarla sin que eso influya para nada en nuestro espíritu. "El vientre para la comida y el cuerpo para la sexualidad", decían.

Pablo objeta que el cuerpo no es para la sexualidad, sino para el Señor (1 Co 6,13), y el que fornica peca contra su propio cuerpo, porque desvía el cuerpo de su finalidad que es el de la comunión en el amor.

La libertad cristiana no está reñida con la ascesis por la que el cristiano, consciente del poder de la carne, trata de someterla mediante una disciplina que conserve el cuerpo dócil al Espíritu. (1 Co 9,24-27).

También corrige Pablo la tendencia de estos "espirituales" a dividir a la comunidad, introduciendo la emulación y la competitividad a propósito de los carismas. Los carismas, dice Pablo, sólo son auténticos en cuanto que se usan para provecho común (1 Co 12,7). Si se utilizan para exhibición personal, o para afirmar mi poder dentro de la comunidad, entonces ya no son manifestaciones del amor que construye, sino de la ciencia que hincha. Por eso exhorta San Pablo a que por encima de todos los carismas busquemos el amor, que es el que legitima todos los demás carismas (1 Co 12,31).

Estos espirituales abusaban también del estilo entusiástico en las asambleas de oración, con trances, ojos en blanco, largas tiradas en lenguajes misteriosos, y otras formas de protagonismo. Frente a esta actitud, Pablo que por otra parte estaba muy abierto a todos los carismas, exige que los carismas estén sometidos al orden y  a la racionalidad. "Pues Dios no es Dios de confusión, sino  de paz" (1 Co 14, 32-33), e insiste en que habitualmente se utilice el lenguaje sencillo y transparente del evangelio.

Otra característica de estos iluminados espirituales, era la de pensar que vivían ya en la plenitud de los tiempos. Con eso eliminaban la esperanza de la resurrección futura y se adaptaban a la filosofía griega que encontraba repugnante el concepto de resurrección.

Para ellos el hombre ya aquí estaba tan completamente penetrado por el Espíritu, que había alcanzado la perfección. Los carismas venían a solucionar todos los problemas humanos, y ya no había lugar para el sufrimiento ni para la cruz.

Frente a estas teorías Pablo en su carta hace ver cómo Cristo ya ha resucitado, pero los cristianos todavía no. Para el cristiano, por más penetrado que esté del Espíritu, hay aún un tiempo de sufrir y de morir. El don del Espíritu es sólo las arras, no es todavía la plenitud de la herencia de la resurrección.  Todavía seguimos aquí gimiendo a la espera de la redención completa. La vida no es sólo un cántico de triunfo, es también un gemido de espera.

La última sombra que queremos destacar en nuestra comunidad corintia es la falta de comunión de bienes. Tanto protagonismo y tanto espiritualismo traía como consecuencia que se formasen capillitas en la comunidad, y los ricos no compartiesen sus bienes con los pobres.  Esta discriminación se hacía más patente y más insultante a la hora de la celebración de la Eucaristía. Cuando mientras unos pasan hambre otros se dan un banquete y se emborrachan, eso ya no es la Cena del Señor (1 Co 11,20).

Vemos por tanto que en aquella comunidad había problemas bien graves, y defectos muy miserables, a pesar de que eran los principios de la Iglesia, y que el fundador  era nada menos que un San Pablo. No debemos escandalizarnos de ver nuestras comunidades de  hoy, llenas de tantas miserias. Es la realidad de la Iglesia desde su fundación. 

 

 

TEMA 2: LAS CARTAS A LOS CORINTIOS

  

A) Características del último viaje apostólico

Tradicionalmente se ha solido hablar de los tres viajes misioneros de San Pablo, que suelen aparecer en los mapas incluidos en la Biblias. Un primer viaje antes de la asamblea de Jerusalén (según el orden de Hechos) y dos viajes a continuación.

"Tercer" viaje de san Pablo Calle con columnas en las ruinas de Éfeso

En realidad resulta difícil separar limpiamente el segundo y el tercer viaje, a pesar de que Hch 18,22, nos habla de una vuelta de Pablo al campamento base de Palestina y Siria: "Zarpó de Éfeso, desembarcó en Cesarea, subió a saludar a la Iglesia y luego bajó a Antioquía". Esta etapa no puede considerarse como una verdadera vuelta al punto de partida que finalizase la misión emprendida, tras la cual se iniciaría un nuevo viaje. En realidad se trata tan solo de una breve interrupción del trabajo misionero de Pablo.

A partir del segundo viaje, tenemos que reconocer que Pablo se mantuvo en movimiento misionero que no excluía las detenciones más o menos largas en algunas ciudades. Ya vimos que estuvo año y medio en Corinto y 3 años en Éfeso. Más que de un viaje misionero se trata de un modo estable de vivir evangelizando que alterna viajes con largas estancias en algunas ciudades que constituyen plataformas de evangelización.

Por tanto, más que dividir la actividad de Pablo en tres viajes, la dividiríamos en dos etapas, una primera misión más breve a tierras no demasiado lejanas, de tipo experimental, en la cual va comisionado por la Iglesia de Antioquía y a la sombra de Bernabé (primer viaje) y una segunda etapa ya verdaderamente universal, en la que Pablo parte como cabeza de la expedición y como apóstol enviado directamente sin sentirse jamás comisionado por ninguna comunidad particular. La breve vuelta a Palestina de Hch 18,21-23 es sencillamente una escala técnica más que ni concluye ni inicia nada.

De este modo consideramos que no hay solución de continuidad entre los así llamados segundo y tercer viaje, que son simplemente una única etapa de evangelización en el Mediterráneo oriental. Probablemente una vez que la asamblea de Jerusalén legitimó la misión entre paganos y ratificó el carisma de Pablo, éste ya no necesitó ser comisionado por comunidad alguna.

Se duda si en lo que hemos llamado escala técnica en Siria y Palestina Pablo llegó a visitar Jerusalén. Con todo, seguiremos utilizando la terminología tradicional para referirnos a esta etapa misionera como tercer viaje. El texto lucano dice que desde Cesarea subió a saludar a la comunidad. En el lenguaje judío "subir" significa claramente ir a Jerusalén, y la "Iglesia" sin más debe designar a la comunidad madre de Jerusalén. Algunos se resisten a aceptar esta nueva visita a Jerusalén que no viene reseñada en la carta a los Gálatas, que solo reconoce dos visitas antes de la redacción de la carta. Quizás esta vuelta al campamento base se limitase a una visita a Antioquia, relacionada con el tema de la colecta que Pablo quería extender a las comunidades evangelizadas por él. En esta tarea de la colecta el gran colaborador de Pablo será Tito.

El "tercer" viaje se inició con un nuevo recorrido por tierra desde Antioquía visitando las comunidades de Galacia y Frigia (Hch 18,23), ya visitadas en viajes anteriores. La meta era Éfeso por fin, que se convertirá en el centro de actividad de Pablo durante esta etapa misionera.

 

B)  La estancia en Éfeso

La importantísima estancia de Pablo en Éfeso durante tres años nos es conocida por el relato de Hechos (19,1-40) y por pequeños datos sueltos de las cartas de San Pablo, escritas desde esta ciudad. Lo primer que llama la atención es que sabemos muy poco sobre un espacio de tiempo tan largo. Con los datos que nos han llegado resulta difícil cubrir un periodo tan largo, lo cual nos lleva a pensar que ocurrieron muchas cosas importantes en este tiempo que nos son desconocidas.

Vamos a coleccionar primero los datos dispersos de las cartas, y luego los cotejaremos con el escueto relato de Hechos. Desde Éfeso está escrita la 1 Corintios (1 Co 16,8). Acompañan a Pablo Áquila y Prisca. Muy probablemente en el curso de la estancia tuvo lugar una breve visita de Pablo a Corinto (2 Co 13,2; 2,1). Como señalaremos después se cruzó una numerosa correspondencia entre Pablo y Corinto. Puede ser que alguna de las cartas mencionadas se hayan perdido, o bien puede ser que las dos canónicas actuales sean una refundición de una correspondencia más amplia (Bornkmann habla hasta de siete cartas).

Durante la estancia en Éfeso tuvo lugar una gran tribulación (2 Co 1,8) en la que Pablo llegó a perder la esperanza de salir con vida, pues llegó a estar sentenciado a muerte (2 Co 1,9). Ya citamos lo que dijo en otra ocasión: "Luché en Éfeso contra las fieras" (1 Co 15,32). Habla en un sentido sin duda metafórico. Quizás la carta a los romanos se refiere a este incidente cuando alude a que Prisca y Áquila expusieron su vidas por salvarlo" (Rm 16,4).

Este incidente podría aclararse a la luz de la carta a los Filipenses, suponiendo que esta carta se haya escrito desde una cautividad de Pablo en Éfeso. En la página 37 hemos estudiado las razones a favor de esta fechación. En la carta a los filipenses Pablo habla también de un estado de incertidumbre sobre el resultado de su prisión, sobre si vivirá o morirá, y sobre las ventajas y desventajas de cada una de estas posibilidades que se ciernen sobre él (Flp 1,20-26). Concuerda esto muy bien con las alusiones ya citadas a su incertidumbre en Éfeso, cuando ya casi "había perdido mi esperanza de conservarme en vida" (2 Co 1,19; 5,7-8), y "hemos tenido sobre nosotros la sentencia de muerte" (2 Co 1,8-9).

Éfeso había sido refundada por Lisímaco, uno de los generales de Alejandro Magno, a finales del siglo IV. Era famosa por sus riquezas, sus industrias y sobre todo por su gran templo de Artemisa, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Este gigantesco templo era también como un banco donde estaban depositados los ahorros de los efesios.

Según la tradición en esta ciudad se asentó varias décadas después de Pablo el apóstol San Juan, creando aquí una comunidad en la que nacería el evangelio y las cartas juánicas. Es curioso que al referirse el Apocalipsis a la Iglesia de Éfeso no haga ninguna mención sobre la estancia de Pablo,  ni sobre la comunidad paulina residente en la ciudad (Ap 2,1-7).

En el segundo viaje la meta inicial de Pablo había sido Éfeso, adonde no pudo llegar, porque el Espíritu le desvió en varias ocasiones. Se limitó a hacer una simple escala técnica mientras viajaba de regreso desde Corinto hacia Cesarea. "Arribaron a Éfeso y allí se separó de ellos. Entró en la sinagoga y se puso a discutir con los judíos. Le rogaron que se quedase allí más tiempo, pero no accedió, sino que respondió diciendo: 'Volveré a vosotros otra vez si Dios quiere'. Y embarcándose marchó de Éfeso" (Hch 18,19-21).

Para cuando cumpliendo su promesa Pablo vuelve a Éfeso para pasar allí tres años, ya existe allí una comunidad cristiana incipiente, fundada quizás por Áquila y Priscila que habían convertido a Apolo.

La problemática que se le plantea a Pablo en Éfeso es bien distinta de la de las ciudades anteriores. Lucas apenas da relieve a las tensiones con la comunidad judía local ni a la ruptura del mundo judío. El problema de la comunidad efesina no es tanto el de recaídas en el judaísmo ni los enfrentamientos con predicadores judeocristianos, cuanto el librar a la comunidad naciente del ambiente pagano y sus posibles influjos. Hay unos problemas iniciales con círculos afines al Bautista (Hch 19,1-7), y luego hay un enfrentamiento con círculos en que se practica la magia (19,11-20) y finalmente hay un conflicto con el patrioterismo religioso suscitado por la diosa Artemisa, cuyo culto popular estaba tan arraigado entre los efesios (Hch 19,2-40).

Probablemente en esta etapa en Éfeso hubo viajes radiales a las provincias vecinas. Durante esta época pudo tener lugar la fundación de la Iglesia de Colosas y otras ciudades próximas. De hecho algunos piensan que la carta a los efesios fue una carta circular dirigida a las distintas Iglesias de la zona, que incluía también Laodicea, a la que Pablo dirigió una carta que se ha perdido (Col 4,16).

Respecto al clima que se respiraba en la comunidad de Éfeso podríamos saber mucho si se confirma que el apéndice a la carta a los romanos (Rm 16) pertenecía en realidad a la carta a los efesios y ha sufrido un desplazamiento posterior accidentalmente. Dicho capítulo 16 de la carta a los romanos consiste en una larga lista de nombres de personas a quienes Pablo manda recuerdos en una esquela. De hecho se mencionan nombres de personas que nos consta que estaban en Éfeso poco antes, como por ejemplo Áquila y Prisca (1 Co 16,19; Rm 16,3), o Epéneto, primicias de Asia para Cristo (Rm 16,5). Si Pablo sufrió prisión en Éfeso como hemos conjeturado, es explica que envíe también recuerdos a "Andrónico y Junia, mis parientes y compañeros de prisión" (Rm 16,7). Sería muy extraño que Palo conociese tantas personas en Roma sin haber estado nunca allí, y sin embargo sería normal encontrar una lista así en una carta dirigida a los de Éfeso, ciudad donde Pablo había residido tres años. Por otra parte ese capítulo 16 hace alusión a divisiones y escándalos (Rm 16, 17-20) de los que no habla en absoluto en la carta a los romanos, y que quedarían mejor situados en Éfeso, una comunidad más numerosa.

Como hemos dicho, sabemos muy poco de lo que ocurrió durante aquellos tres años de Pablo en Éfeso. Lucas es muy parco en sus noticias y ni siquiera menciona el cautiverio de Éfeso que conocemos por otras cartas. Quizás este cautiverio y este peligro de muerte hay que relacionarlos con el motín de los plateros que es la única escena en Éfeso que Lucas nos cuenta con detalle (Hch 19,23-39).

Por primera vez se produce allí la, confrontación del Dios, Padre de Jesucristo, con los ídolos del imperio romano y con todo el tinglado económico sobre el que se apoyaban esas religiones. El culto a Artemisa era la "superestructura" de unas determinadas relaciones económicas que beneficiaban a determinadas clases sociales. La predicación del evangelio de Pablo minaba esas ideologías y amenazaba a los tinglados económicos en que se acaparaban.

Este conflicto da origen a una de las mayores persecuciones que tuvo que sufrir Pablo y que muy probablemente le llevó a una etapa de prisión y a peligro de muerte.

 

C) La correspondencia desde Éfeso

Esta es la etapa más fecunda de la actividad literaria de Pablo. De esa época son las grandes cartas doctrinales y probablemente algunas de las epístolas de la cautividad.

Casi todos los comentaristas están de acuerdo en situar parte de la correspondencia de Pablo con Corinto en Éfeso, al menos la primera carta canónica actual y probablemente fragmentos de la segunda. Con mucha probabilidad también se escribió desde Éfeso la carta a los Gálatas, aunque algunos, cada vez menos, la fechan en un tiempo anterior, a raíz del primer viaje de San Pablo. Cada día son más, en cambio, los que sitúan durante la estancia en Éfeso y el posible encarcelamiento de Pablo, dos de las cartas de la cautividad, en concreto Filipenses y Filemón.

Al salir Pablo de Éfeso, sabemos por Hechos que recorrió la Macedonia camino de Grecia. Allí en Macedonia habría que situar la segunda carta canónica a los corintios, o al menos parte de ella, escrita al poco de dejar Éfeso (2 Co 7,5; 9,4; 12,14; 13,1). Después de pasar tres meses en Macedonia siguió viaje a Corinto. Quizás haya que situar en este viaje por Grecia una posible llegada a la Iliria, que justificará el hecho de que más tarde diga a los romanos que desde Jerusalén había esparcido el evangelio en todas direcciones hasta el Ilírico (Rm 15,19). Aunque cabe interpretar que esta llegada de su evangelio al Ilírico no tuvo por qué ser necesariamente a través de una visita personal, sino a través del impulso apostólico de las comunidades fundadas por él.

Ya en Corinto hay que situar la carta a los romanos, sin duda la carta doctrinal más importante de todas las que escribió Pablo. Su intención era pasar por Roma en un futuro, después de haber ido a Jerusalén llevando la colecta, y desde Roma llegar a los confines del Mediterráneo occidental en España (Rm 15,24). Pero los planes de Dios eran diferentes. En Jerusalén Pablo fue encarcelado y su proyectado viaje a Roma no lo realizó como misionero sino como prisionero, aunque su prisión no le impidió anunciar el evangelio, pues "predicaba el reino de Dios y enseñaba lo referente al Señor Jesucristo con toda valentía, sin estorbo alguno" (Hch 28,31).

Casi todas las cartas escritas durante este "tercer" viaje reflejan la problemática del enfrentamiento de Pablo con los misioneros judeocristianos que hemos tratado detenidamente en el tema 4. En este contexto polémico se desarrolla la teología paulina: la salvación por la fe en Jesús y no por las obras de la Ley y por la circuncisión: la cristología como soteriología. En Gálatas y en 2 Corintios el tono polémico alcanza niveles de verdadera agresividad, mientras que en Romanos la exposición doctrinal es mucho más serena.

 

 

TEMA 3: PROBLEMAS DE LA CORRESPONDENCIA

  

1.  El problema de la correspondencia de Pablo con Corinto

Un tema muy controvertido entre los exegetas es el de la correspondencia de Pablo con Corinto. ¿Cuántas cartas escribió? ¿Cuántas de han perdido? En el canon de la Biblia hay dos, pero en ellas se alude a otras cartas distintas. ¿Han desaparecido? ¿Estarán refundidas en las dos canónicas?

Trataremos este complejo problema en dos niveles. Primero resumiremos los datos de una manera global, y luego haremos un análisis pormenorizado de dichos datos.

Se nos habla en primer lugar de una primera carta pre-canónica, que probablemente se ha perdido. La llamaremos carta "A". A ella hace alusión San Pablo en su primera canónica cuando dice: "Os escribí que no os relacionarais con los impuros" (1 Co 5,9-13). Algunos pretenden que esta carta precanónica no se ha perdido, sino que está refundida en la segunda carta canónica en el texto 2 Co 6,14-7,1.

Más tarde en Éfeso Pablo recibe una delegación que viene a plantearle algunos problemas trayéndole una carta corintia por mano de Estéfanas (1 Co16,17). Pablo alude a esa carta recibida cuando afirma: "Respecto a lo que me habéis escrito" (1 Co 7,1).  Junto con la carta de Estéfanas, Pablo recibe también información por los de Cloe (1 Co 1,11). La respuesta a estas preguntas e informaciones es nuestra primera carta canónica, que llamaremos "B". Está fechada hacia la Pascua del año 54 o 55, es decir unos cuatro años después de la fundación de la comunidad.

Poco después se produce en Corinto una crisis que le obliga a Pablo a hacer una visita rápida a Corinto desde Éfeso, de la que no hay constancia ninguna en Hechos, pero a la que parecen aludir ciertos textos de 2 corintios (2,1; 12,14; 13,2).

Esta rápida visita no surte el efecto deseado, sino que por el contrario se produce una injuria aún mayor contra Pablo, quizás en la persona de alguno de sus representantes (2 Co 2,5-10; 7,12). Esto le mueve a Pablo a escribir una carta conocida como "carta de las lágrimas" y que nosotros denominaremos carta "C", a la que se alude en 2 Co 2,3.9. Esta carta produjo un efecto muy bueno hasta el punto de que llevó a los corintios al arrepentimiento. Algunos creen que esta "carta de las lágrimas", o al menos fragmentos de ella, pueden estar hoy día refundidos en los capítulos 10-13 de la segunda canónica.

Después de dejar Éfeso, y estando ya en Macedonia, Pablo se encuentra con Tito que le da las buenas noticias de la pacificación que se ha producido en la comunidad y Pablo escribe desde Macedonia su cuarta carta que corresponde a nuestra segunda canónica, y a la que llamaremos carta "D", que podríamos fechar hacia el año 56.

 En el siguiente cuadro adscribimos a cada una de las siete cartas hipotéticas los fragmentos correspondientes tomados de las dos canónicas 

 

Cuadro de texto: Carta precanónica = Carta A       2 Co 6,14-7,1
                                                   ¿1 Co 6,12-20?
                                                   ¿1 Co 9,24-10,22?
 Primera canónica = Carta B1      1 Co 1,1-6,11       ¿1 Co 6,12-20?
                                                   1 Co 7,1-9,23       ¿1 Co 9,24-10,20?
                                                   1 Co 10,23-16,24
 Carta intermedia = B2                2 Co 2,14-6,13
                                                   2 Co 7,2-4
 Carta de las lágrimas = C            2 Co 10,1-13,10
 Segunda canónica = D               2 Co 1,1-2,13
                                                   2 Co 7,5-16
                                                   2 Co 13,11-13
 Primer billete de colecta = E       2 Co 8
 Segundo billete de colecta = F            2 Co 9
 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 En el siguiente cuadro señalamos qué fragmentos de las dos canónicas corresponden a las siete cartas hipotéticas, según el orden de las canónicas

 

 Este sería el esquema de las visitas y de las  5 cartas (sin contar los dos billetes de la colecta que son difíciles de situar cronológicamente)

1. 1ª visita a Corinto (Hch 18, 1-18; 1 Co 2,1-3)                          año 49-51

2. carta A: pre-canónica (1 Co 5,9-13): ¿Será 2 Co 6,14-17?        año 53-54

3. carta B1: primera canónica                                                     año 54-55

4. Incidentes en Corinto. ¿carta intermedia B2? (2 Co 2,14-6,13; 7,2-4) año 55-56

5. 2ª visita a Corinto: visita relámpago (2 Co 1,23; 2,1;12,14)      año 55-56

6. carta C: de las lágrimas (2 Co 2,4.9; 7,8-12): ¿Será 2 Co 10-13?    año 56

7. Encuentro de Pablo con Tito en Macedonia (2 Co 2,13; Hch 20,1)   año 56

8. carta D: nuestra segunda canónica                                         año 56

9. 3ª visita de Pablo a Corinto (Hch 20,2-3; 2 Co 12,14; 13,1)       año 56

 

2. Visión de conjunto de los episodios de la relación mutua

Veamos ahora más detenidamente cada una de estas nueve fases.

 a)  primera visita a corinto

Fundación de la comunidad narrada en Hch 18,1-18. Se recogen ecos de esa visita en las cartas 1 Co 2,1: "Me presenté ante vosotros tímido y tembloroso". Llegó solo pero después se le incorporaron Silvano y Timoteo (1 Ts 3,6; 1,1). Fueron los hermanos de Macedonia los que remediaron su necesidad y no fue gravoso en absoluto a los corintios (2 Co 11,9).

 b)  carta pre-canónica, o carta A

      En la primera carta canónica Pablo hace alusión a una carta anterior que había escrito a los corintios: "Al escribiros en mi carta que no os relacionaseis con los impuros..."  (1 Co 5,9-13). Es muy probable que este texto sea el recogido en 2 Co 6,14-7,1, que trata de este tema y que parece ser un pegote en el contexto en que está situado actualmente. Algunos piensan que pertenecerían también a esta carta otros fragmentos de 1 Co, como los que hablan de libertad cristiana y fornicación (1Co 6,12-20), peligro de la idolatría (1 Co 9,24-10,22). Otros adscriben a esta carta también fragmentos litúrgicos como los de 1 Co 11,2-34, o el tema de la resurrección de 1 Co 15,1-58. 

c)  carta canónica primera, o carta B1

Pablo en Éfeso recibe varias noticias de Corinto; una carta con consultas: "Respecto a lo que me habéis escrito..." (1 Co 7,1). Además recibió noticias de los de Cloe (1 Co 1,11), y una visita de Estéfanas, Fortunato y Acaico (1 Co 16,17). Estéfanas debió ser un gran amigo de Pablo, que le llama "primicias de Asia" (1 Co 16,15) y nos dice que fue uno de los pocos bautizados personalmente por Pablo (1 Co 1,15).

En respuesta a muchas de esas consultas e informes, Pablo escribe la primera carta canónica. Decide enviar a Timoteo a Corinto: "Por esto mismo os envío a mi hijo querido Timoteo" (1 Co 16,10-11), junto con Erasto (Hch 19,22), pero espera que Timoteo regrese pronto. Proyecta un viaje a Corinto pasando por Macedonia (1 Co 16,5; Hch 9,21). Promete que será una visita larga (1 Co 16,6-7) durante el invierno.

La carta está escrita desde Éfeso (1 Co 16,5), cerca de la Pascua, como se deduce de la alusión a los panes ázimos (1 Co 5,7), y las indicaciones de que ya ha pasado el invierno (1 Co 16,6), y todavía no ha sido Pentecostés (1 Co 16,8). 

d) incidentes en corinto y carta intermedia B2

Después de recibir la carta canónica se han producido unos hechos alarmantes en la comunidad corintia, motivados por la llegada de misioneros itinerantes judeocristianos que han puesto en entredicho la legitimidad de la predicación de Pablo (2 Co 3,1; 10,12.18). Es un pequeño grupo (2 Co 2,6; 10,2) que se enorgullece de su ascendencia judía (1 Co 11,22), con cualidades carismáticas (5,12; 11,12.18) y    que tienen cartas de recomendación de la Iglesia de Jerusalén (3,1; 10,12).

Aquí sitúan algunos una hipotética carta intermedia o carta B2 que contiene una polémica contra los falsos apóstoles (2 Co 2,14-6,13; 7,2-4). Pablo todavía domina la situación y confía en la comunidad. 

e) viaje relámpago a Corinto

De este viaje no hay ninguna constancia en Hechos. Debió ser un viaje muy rápido. Se deduce esta visita de algunas alusiones que hay en la 2 Co. Así Pablo dice: "En mi interior tomé la decisión de no ir otra vez a vosotros con tristeza" (2 Co 2,1). El "otra vez" supone una visita triste anterior. Igualmente, al hablar de su nuevo proyecto de viaje dice: "Mirad, esta es la tercera vez que estoy por viajar a vosotros" (2 Co 12,14), y más adelante: "Por tercera vez voy a vosotros" (2 Co 13,1). La alusión a esta tercera ida a Corinto supone que hubo una segunda. Lo confirma Pablo cuando alude a una reprensión que hizo en Corinto estando presente por segunda vez (2 Co 13,2). Al parecer al salir de Corinto en esta segunda visita prometió que volvería pronto. 

f) carta de las lágrimas o carta C

La visita breve no surtió el efecto deseado de reconciliación, sino que al poco de marcharse Pablo, sufrió una humillación en la persona de su representante (¿Timoteo?), a quienes algunos miembros de la comunidad afrentaron públicamente (2 Co 2,5; 7,12). No consta el nombre de la persona del ofensor ni del que sufrió la ofensa.

Cuando llega la noticia de este penoso incidente, Pablo escribe una nueva carta "en una gran aflicción y angustia de corazón, con muchas lágrimas" (2 Co 2,4). "También os escribí con la intención de probaros y ver si vuestra obediencia era plena" (2 Co 2,9)."Si os escribí no fue a causa del que injurió ni del que recibió la injuria..." (2 Co 7,12).

Muchos piensan que esta carta de las lágrimas se nos ha conservado en los capítulos 10 a 13 de la segunda carta canónica, que efectivamente reflejan este estado de ánimo, muy diverso del que se refleja en otras partes más serenas, o más optimistas de la epístola (cf. 2 Co 7,13-16). El portador de esta carta quizás fue Tito (2 Co 12,18).

Pablo debió anunciar un proyecto de viaje a Corinto con el siguiente itinerario: Éfeso, Corinto, Macedonia, Corinto, Judea (2 Co 1,15). Este proyecto no llegó a realizarse, porque a Pablo no le pareció oportuno volver a Corinto mientras las cosas allí no se hubiesen estabilizado (2 Co 2,1). Esto obliga a Pablo a pedir disculpas por el cambio de planes y a defenderse de la acusación de ligereza que habían lanzado contra él (2 Co 1,17). Este proyecto era distinto del que ya había anunciado en 1 Co 16,5-8 (Éfeso, Macedonia, Corinto, Judea), y que, después de todos los cambios de planes, es el que acabó realizándose de hecho, incluida una segunda visita a Macedonia después de Corinto. 

g)  Salida de Éfeso. Viaje a Macedonia

Según Hechos Pablo salió de Éfeso a raíz del conflicto suscitado por el tumulto de los plateros (Hch 20,1). De Éfeso se dirigió a Tróade esperando encontrar allí a Tito con noticias frescas sobre la comunidad corintia y el resultado de la carta de las lágrimas. Pero no encontró a Tito en Tróade. "Llegue, pues, a Tróade para predicar el evangelio de Cristo, y aun cuando se me había abierto una gran puerta en el Señor, mi espíritu no tuvo reposo pues no encontré a mi hermano Tito (2 Co 2,13).

Ni Hechos ni 2 Co nos explicitan cuáles de las ciudades de Macedonia fueron objeto de esta visita, aunque se puede conjeturar que al menos no dejaría de visitar a sus queridos filipenses. Hechos nos dice sin más: "Recorrió aquellas regiones y exhortó a los fieles con largos discursos. Después marchó a Grecia" (Hch 20,2). Finalmente regresó Tito y se encontraron los dos en Macedonia. Tito traía muy buenas noticias de Corinto y hablaba del efecto pacificador de la carta de las lágrimas, del arrepentimiento de los culpables y la reconciliación de todos.

Estas noticias consolaron muchísimo a Pablo y le llenaron de alegría (2 Co 7,13-16). Probablemente también aquí se le agrega Timoteo que acompaña a Pablo en el encabezamiento de la segunda carta canónica (2 Co 1,1). 

h) Segunda carta canónica o carta D

En esta situación escribe Pablo desde Macedonia la carta que conocemos como segunda canónica, o carta D. Si admitimos toda la crítica literaria expuesta, la segunda canónica no equivale a la carta D, sino que habría que quitarle los fragmentos que ya vimos que pertenecen a otras epístolas anteriores. La carta D que envía Pablo desde Macedonia sería la segunda canónica, menos el texto de la carta A (2 Co 6,14-7,1), menos el texto de la carta B2 o carta intermedia (2 Co 2,14-6,13; 7,2-4), y menos el texto de la carta C o carta de las lágrimas (2 Co 10-13).

Probablemente habría que excluir también los capítulos 8 y 9, relativos a la organización de la colecta, que han sido refundidos aquí posteriormente, pero que originalmente fueron billetes independientes escritos por Pablo. La crítica tiende a considerar que, aunque estos capítulos tratan los dos sobre el mismo tema de la colecta, son independientes entre sí literariamente, por lo que habría que verlos como escritos diversos. 

Después de despojar a la segunda corintios de todos los fragmentos que se han refundido en ella posteriormente, obtendríamos una hipotética carta D, muchísimo más breve, que constaría sólo de los siguientes fragmentos: 1,1-2,13; 7,5-16, y quizás la conclusión 13,11-13.

Tal como queda, la carta D es una carta de reconciliación en la que Pablo se manifiesta exultante y esperanzado. Probablemente fue expedida por el propio Tito, junto con las instrucciones para la colecta. Tito se adelantó a Pablo para prepararse llegada. "Ha aceptado mi invitación, y más solícito que nunca, por propia iniciativa, va donde vosotros" (2 Co 8,16). 

i) Tercera visita

De Macedonia llegará por fin Pablo a Corinto y pasará allí tres meses (Hch 20,3) durante el invierno,  cuando no había navegación por el Mediterráneo. Durante esta estancia en Corinto Pablo escribió la carta a los Romanos con proyectos de futuros viajes para después de su regreso a Jerusalén llevando la colecta (Rm 15,23-25).

El viaje de regreso de Pablo desde Corinto a Jerusalén nos es narrado con bastante detalle por el libro de los Hechos. De Corinto fue a Macedonia de nuevo con un numeroso séquito (Hch 20,3), porque había serias amenazas de los judíos. Allí se les unió Lucas. Es la posible interpretación de por qué de repente, sin previo aviso se pase en el versículo 5 a la primera persona del singular. En Neápolis, después de los días de los ázimos, se embarcaron en una navegación de cabotaje que les llevó a Tróade (Hch 20,6), donde tuvo lugar la maravillosa resurrección del joven Éutico durante la fracción del pan. De Tróade pasaron a Asso, y de ahí a Mitilene y Mileto. En la playa de Mileto Pablo convocó a los presbíteros de Éfeso y les tuvo el emotivo discurso de despedida.

Embarcándose de nuevo fueron a Cos, Rodas, Patara y llegaron al continente en Tiro de Fenicia, donde pasaron una semana y se embarcaron de nuevo rumbo a Tolemaida (Akko), y ya por tierra fueron a Cesarea, y de Cesarea a Jerusalén.

 

3) Autenticidad de la primera carta

La autenticidad de la primera carta de los Corintios (y también de la segunda) está prácticamente admitida por toda la crítica. San Clemente tiene cuatro o cinco citas implícitas; Policarpo tres, Ignacio mártir hasta siete. Funk encuentra en la Didajé 18 citas o alusiones. San Justino se sirve dde la carta cinco veces en su diálogo con Trifón. Ireneo la cita más de 60 veces. Con ello podemos ver como la carta era bien conocida y citada por autores del siglo II.

Además de los testimonios externos, el análisis interno no deja lugar a duda sobre la paternidad paulina. La vida de la Iglesia en el siglo primero se ve muy bien reflejada en la carta. La personalidad de Pablo se revela coherente con cuanto sabemos de él por otras fuentes. El lenguaje y la expresión son típicamente paulinos, muy semejantes a los de Romanos y Gálatas que son cartas contemporáneas. El lenguaje es el propio de un judío culto de la diáspora, familiarizado con los LXX.

 

4) ¿Quiénes son los antagonistas de Pablo en la comunidad de Corinto?

A lo largo de las cartas a los corintios desfilan toda una serie de opositores a Pablo y es importante distinguirlos. Por una parte tenemos un caso concreto que es el del incestuoso de Corinto que estaba viviendo con la mujer de su padre. Se trata de un caso puntual que no se puede adscribir a ningún tipo de oposición grupal. Pablo critica simplemente a los que habían sido demasiado permisivos para con él.

A continuación tenemos a los seguidores de Apolo que aparecen en la primera carta. Muy probablemente hay que identificarlos con "los espirituales". Son cristianos convertidos del paganismo que defienden la sabiduría griega. Todavía no cabe hablar estrictamente de gnósticos. La gnosis es un fenómeno posterior. Son pensadores iluminados que comprenden la fe en términos de realización intelectual del hombre. Su permisividad sexual proviene de su desprecio a lo material y a lo corporal. En otras épocas de la historia ha sido frecuente el iluminismo de los muy espirituales mezclado con todo tipo de perversiones sexuales. Ese mismo desprecio y rechazo al cuerpo les lleva a negar la resurrección de los cuerpos que ha sido siempre una aberración para la filosofía platónica, en la que el cuerpo es una tumba de la que hay que liberarse.

En cambio en la segunda carta el grupo opositor ha cambiado. Entretanto han visitado Corinto predicadores judeocristianos que son misioneros antipaulinos (2 Co 3,1; 10,12.18). Son un pequeño grupo (2 Co 2,6; 10,2). Se enorgullecen de su ascendencia judia (2 Co 11,22). conocen a Cristo y le pertenecen, como muestra sus dones carismáticos (2 Co 5,12; 11,12.18). Tienen recomendación escrita de la Iglesia de Jerusalén que los acredita (2 Co 3,1; 10,12). La ley de Moisés sería la suprema revelación de Dios.

No sabemos la relación que hay entre la presencia de estos judeocristianos en Corinto y la injuria que le hicieron a Pablo en cabeza de su representante, que fue el motivo de la carta de las lágrimas, y que al final llevó a una reconciliación con Palo tras el arrepentimiento de la comunidad.
 

 

 

TEMA 4: ESQUEMA DE LA PRIMERA CARTA

  

EXORDIO

Saludo: 1,1-3

Acción de gracias: 1,4-9.

 

PARTE PRIMERA: CORRECCION DE ALGUNOS DESORDENES: 1,10-8,29

 

A) Primer desorden: Partidos dentro de la Iglesia: 1,10-4,21

   1. Condena del espíritu partidista: 1,10-17.

   2. Primera causa de división: Sabiduría humana

            Sabiduría humana contra cruz de Cristo: 1,18-31-

            Pablo predica la verdadera sabiduría: 1,1 - 3,4.

   3. Segunda causa de divisiones: Falso concepto de apóstol

           Los apóstoles agricultores: 3,6-9.

            Los apóstoles constructores: 3,10-23.

            Los apóstoles administradores: 4,1-5.

   4. Tercera causa de divisiones: orgullo de los corintios.

            Contrapone el orgullo de los corintios con la condición humilde del apóstol (4, 6-21). 

B) Segundo desorden: El incestuoso: 5,1-13.

   1. El caso: uno vive con la mujer de su padre: 5,1-2.

   2. La sentencia de Pablo: 5,3-5.

   3. La motivación: 5,6-8.

   4. La regla general a seguir: 5,9-13. 

C) Tercer desorden: Recurso a tribunales paganos: 6,1-11.

   1. El caso: 6,1.

   2. La corrección del abuso: 6,2-6.

   3. La motivación: 6,7-11. 

D) Cuarto desorden: La impureza: 6,12-20.

   1. Falsos motivos con los que justifican la impureza:

   -Todo me es lícito: 6,12

   -Los manjares para el vientre... 6, 13-14.

   2.Los verdaderos motivos para la castidad: 6,15-20.

   -La lujuria, ofensa contra Cristo: 6,15-17.

   -La lujuria, ofensa contra el Espíritu Santo: 6,18-20.

 

PARTE SEGUNDA: RESPUESTAS A PREGUNTAS DE LOS CORINTIOS: 7,1-10,33 

A) Primera pregunta: Sobre el estado de vida 7,1-40.

   1. Matrimonio: honestidad y deberes conyugales: 7,1-9.

      Razones y casos de indisolubilidad: 7,10-40.

   2. Otros estados: circunsición, esclavitud: 7,18-24.

   3. La virginidad: 7, 25-38.

   4. La viudez: 7,39-40. 

B) Segunda pregunta: Carnes inmoladas a los ídolos: 8,1-11,1

   1. Primer principio de discernimiento: la ciencia: 8,1-6

   2. Segundo principio: la caridad: 8,7-13.

   3. El ejemplo de Pablo: sus derechos y renuncias: 9,1-27.

   4. La historia de Israel: disponibles a renuncia: 10,1-13

   5. Solución práctica a la cuestión

   a) En el caso de los banquetes sagrados: prohibición

   b) en los banquetes familiares: permiso, si no hay escándalo: 10, 14-33). 

TERCERA PARTE: PROBLEMAS ECLESIALES: 11,1 - 14,40

 A) Primer problema: El velo de las mujeres: 11,2-16

 B) Segundo problema: La Eucaristía: 11,17-34

   1. Desórdenes en la celebración: 11, 17-22.

   2. La cena del Señor: 11, 23-32.

   3. Conclusión práctica: 11,33.

 C) Tercer problema: El uso de los carismas: 12,1 - 14,40

   1. Principios generales: 12, 1-30

   Criterio de discernimiento: 12, 1-3

   Origen y finalidad de los carismas: 12, 4-7

   Multiplicidad: 12, 8-12

   Unidad del cuerpo de Cristo: 12, 12-30

   2. Elogio del carisma mayor,la caridad: 12,31 - 13.13

   La caridad substrato de todos los carismas: 13, 1-3

   Características de la caridad: 13, 4-7

   Duración perenne de la caridad: 13, 8-12

   3. Reglas prácticas sobre el uso de carismas: 14

   Ventajas de profecía sobre glosolalia: 14, 1-25

   El orden en la asamblea: 14, 26-40 

CUARTA PARTE: LA RESURRECCION: 15

   1. La resurrección de Cristo: 15, 1-11.

   2. El hecho de la resurrección: 15, 12-34

   3. El modo de la resurrección: 15, 35-40

 

EPILOGO: 16

   1. Colecta

   2. Proyectos de viaje

   3. Recomendaciones y saludos

 

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